Los prados de siega

En la parte baja del valle encontramos los prados de siega. Se trata de tierras llanas y de relieves suaves destinadas a dejar crecer la hierba a fin de proporcionar alimento para el ganado en época de pastos y disponer de heno para el periodo invernal. Este tipo de ecosistemas se basa en la alternancia entre siega y pastoreo, un modo de manejo que permite la regeneración del suelo y de los pastos, así como la proliferación de una fauna y flora biodiversa. Adicionalmente, en sus lindes, abundan especies vegetales como endrinos, viburnum o majuelos, y ocasionalmente se observan comadrejas, garduñas, ginetas y multitud de pequeños pajarillos que acompañan con su canto este peculiar ecosistema.
 
Al igual que las dehesas, los prados de siega están íntimamente relacionados con la actividad ganadera que aún persiste en la localidad. Tradicionalmente se segaban a mano, realizándose en la actualidad con maquinaria agrícola, ofreciendo bellas estampas rurales cuando el heno está recogido en campo abierto.

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