Las dehesas

Uno de los ecosistemas más características de la mayoría de los pueblos de la zona, por su importancia en la economía local, son las dehesas de fresnos (Fraxinus angustifolia). Tradicionalmente han sido aprovechadas para alimentar al ganado mediante el pastoreo y el ramón (hojas de poda), así como para obtener leña mediante la técnica del trasmoche, sistema de aprovechamiento forestal que, con los años, resulta en un tronco grueso con ramas finas que parten del engrosamiento que se genera en su parte superior, confiriendo a estos árboles un aspecto descabezado, popularmente conocido como cabeza de gato.
 
Estas dehesas se configuran como bosques claros ricos en pastos y matorrales, resultado de un manejo silvipastoril sustentable, mantenido a lo largo de los siglos, en el que la explotación forestal y la actividad ganadera han sabido conjugarse en un perfecto equilibrio. En las fresnedas abundan los nidos de cigüeña blanca y en las distintas especies de arbustos con las que comparten el territorio como son los Majuelos (Crataegus monogyna), endrinos (Prunus espinosa), saúcos (Sambucus nigra) entre otros, anidan gran variedad de pájaros como currucas, alcaudones mosquiteros o carboneros. Todos ellos acompañan con su canto y su presencia al valioso ecosistema de la dehesa.

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